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¿QUE DIRIAS DEL AMOR?
Un cuerpo opaco, blando, levantó la mano…
Diría lo que nunca se ha dicho,
Diría lo que nunca han escuchado.
Del AMOR:
Diría, que lo disfrazan de capricho,
Diría que lo maquillan de humano,
Cuando un perro ha amado…
Diría que lo pasean por el campo,
Y a veces lo venden en el mercado.
Diría que lo dejan sangrando.
Diría que lo han abandonado.
Diría que lo alaban,
Pero que la melodía no dura toda una vida.
Diría que lo dejan en los desiertos,
Y lo olvidan en los templos.
Diría que se acuerdan en los sepulcros,
Y que lo lloran junto con los difuntos.
Diría que lo elevan hasta las nueves,
Y que luego lo pisotean.
Diría que lo libertan en las plazas,
Y que lo encarcelan en las casas.
Diría que le ponen inicio, limites;
Pero he visto el verdadero gesto: El sacrificio…
Diría que en su nombre cometen locuras.
Lo separan de la razón, lo hacen ciego.
Pero he visto, amar lo bello.
SEPAN USTEDES QUE EL AMOR NUNCA DEJA DE SER.
Esto he dicho del AMOR, a mi parecer,
Yo que soy UN CORAZON.
…
Autor: Willan V. Castillo
http://willanvcb.blogspot.com/
Cuerpo y espíritu
Estoy lejos de mi corazón,
Distanciado de su latido.
Estoy lejos de mi lado razonable,
Lejos de mi sentimientos de orgullo,
Muy lejos de mi bienestar.
Estoy lejos del hombre centrado,
Mirando al otro lado.
Estoy lejos de mi espíritu noble.
Estoy lejos de mi buen trato.
Estoy desprendido de mi interior,
Apartado cercanamente de mi espíritu.
Desprendido de mis piedades.
Distanciado de ciertas verdades.
¿A dónde ira este barro?
Nadará por tormentas de confusión,
Por aguas turbias. Sombras…
Por brisas violentas.
Fuera de sus pisadas.
Estoy lejos, pero soy yo mismo.
Dijo a este mi cuerpo
Y este mi espíritu, como dijo Pablo:
“…Las cosas que no quiero hacer, eso hago…”
“Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero,
Sino lo que detesto, eso hago.” (Romanos 7.14)
Sino lo que detesto, eso hago.” (Romanos 7.14)
HE AQUÍ UN HOMBRE NUEVO…
Silencio, en el mundo apresurado.
Ese hombre ha muerto, y ha nacido de nuevo.
Pausa en la tierra. Hay fiesta en el cielo:
Los ángeles, El Hijo, el Padre están celebrando;
El viejo hombre ha muerto, he aquí un hombre nuevo.
¿Cómo un hombre puede nacer siendo viejo?
– dijo Nicodemo.
Tiene que nacer de agua y de espíritu
-Dijo el Maestro.
Silencio, un minuto de silencio,
El hombre viejo ha muerto, ¡He aquí un hombre nuevo ¡
Les cuento el suceso:
Ese hombre loco perdido,
Del que decían- “morirá en su vicio”, ha dicho:
“Yo he pecado, JESUS TE ACEPTO, TU me has salvado”.
Que seas alabado.
Los hombres atisban con cuidado,
Se dicen, se preguntan: ¿Qué le ha pasado?
Anda bien cambiado, con su biblia,
Con mucha alegría. Dice: ¡Que Dios los Bendiga!
Ha pasado de muerte ha vida.
Escuchen, que sepan todos:
El hombre viejo ha muerto, he aquí un hombre nuevo.
Esto es lo que el Señor ha hecho.
ES INCREIBLE ¡
Es increíble saber que hubo alguien,
Que tú no conocías, pero que dio su vida
Para salvar la tuya.
Es increíble pensar que dejó su trono,
Se hizo humano, bajó, pisó llano…
Por todos nosotros.
Es increíble pensar que resucitó muertos,
Sonó enfermos, alimento cinco mil hambrientos…
Sanó cuerpos, salvó espíritus.
Es increíble su entrega, su amor, su predica,
Su aceptación, sus milagros, su resurrección y su perdón.
Es increíble, como soportó en la cruz,
Y como a los tres días resucitó.
Es increíble, pensar que al cielo ascendió,
Y está sentado en su trono, abogando por nosotros.
Es increíble pensar que vendrá
En su segunda venida, y llevará
A su pueblo escogido, a un paraíso.
Hasta ahora para ti y para muchas personas
Esto es increíble, aunque sea cierto.
“Porque la palabras de la cruz es locura a los que se pierden;
Pero a los que se salvan (esto es a los que creen), es poder de Dios”
1 Corintios 1:18
MUNDO…
Naci un día que el mundo estaba muy enfermo.
En un hospital, sala de parto. Olía a muerto.
Entre el dolor desgarrador y su amor de madre.
Muerte y vida en debate…
Naci un día que el mundo estaba enfermo,
Grave, revuelto.
Naci de cabeza, desnudo, de frio;
Mi primer suspiro, mi primer grito...
Hasta allí no lo sabia,
Pero cuando lo supe me dolió mucho,
Porque el mundo estaba grave, muy enfermo:
Guerras, pestes, delincuencia, terremotos,
Sangre, muerte, efecto invernadero…
Extinción; capa de ozono, contaminación…
Y pensar que esto fue un paraíso.
Vivo en este mundo muy enfermo,
Desahuciado, como si le quedara poco tiempo.
Intenté darle cuera, dijo el Médico:
“Habrá un fin del mundo, fin de los tiempos,
Un final a este sistema de cosas”
Muchos ya lo sabían. Quedé mudo.
Y quise ser un hombre sin adorar a Dios alguno,
Pero no, hay Uno: Jehová.
Que después que muera este mundo,
El hará un mundo nuevo sin enfermedad,
Y el hombre sano de este mundo,
Allí reinara por la eternidad (mundo prometido).
EL PADRE EN SU LECHO…
He sido un padre, no si bueno o malo.
Siempre estuve ocupado, y ustedes por su lado
No nos dimos el tiempo necesario,
Para reírnos de sus travesuras de niños.
No nos dimos el tiempo para disfrutar sus triunfos,
No nos dimos el tiempo para ayudarnos a levantarse,
No nos dimos el tiempo para reunirnos,
No nos dimos el tiempo para amarnos, para reinos…
Padres he hijos.
Y lastimosamente ahora alrededor de mi lecho,
Cuanto daría porque esto fuera una mesa
Y yo con mi salud de hombre de hierro,
Haríamos de este un “Momento en familia”
Pero nada de esto es cierto, ya pasó el tiempo.
Solo quiero darles mis últimos concejos:
Dense la mano, la unión hace la fuerza, es cierto.
Si alguno de ustedes cae, estén pronto los demás
Para levantarlo.
Entremezclen corazones, acciones de hermanos;
Ámense tanto…
Y dense el tiempo para disfrutar con insistencia
De su trabajo, de su pasatiempo, de sus títulos, de sus hijos.
Que no les pase como a los hijos de Florencia
Que se sacan los ojos por una herencia.
Valoren su salud. El mandato supremo es al amor,
Cuiden su corazón, nunca dejen de aprender,
La felicidad y el éxito están en su interior…
Y hoy pásenme la última copa,
Para el último brindis con todos mis hijos
Y ya no lloren, porque al menos nos despedimos.
Y sepan ustedes que hay un Dios,
Al que tampoco le dimos tiempo,
Pero ustedes mis hijos, búsquenlo, síganlo, sírvanlo…
Que para mí (su padre) tal vez ya sea tarde.
¡DECREPITO!
Jóvenes y bostezan.
Jóvenes cruzados de brazos,
Jóvenes que duermen y no sueñan.
Jóvenes en las esquinas
Con cosas egoístas y mezquinas.
Jóvenes que matan el tiempo,
Cada minuta haciendo hora,
Aunque escuchen: ¡EL TIEMPO ES ORO!
Jóvenes con todas las fuerzas: flaquean.
Vitalidad que desaprovechan.
Jóvenes que aman lo superficial.
Jóvenes que no piensan en el futuro,
Ni en la sociedad…
Jóvenes sin valores,
Faltan el respeto a sus mayores.
Que por decirlo esto,
Me dijeron, me gritaron:
“Decrépito, NO ESTAMOS EN TU TIEMPO”
Como si ellos no supieran que
También llegaran a viejo
Y con esas andanzas les tocará peor entierro.
JESUSEAR
Jesús el elegido, Jesús el mesías,
Jesús el unigénito, el salvador, el medidor.
Jesús en el amar, Jesús es la verdad.
Jesús es la luz, en la cruz; Jesús es la sal.
Jesús el agua viva, Jesús es la vida.
Jesús el alfarero, Jesús es primero,
Jesús el sembrador, Jesús el pastor,
Jesús el camino, la resurrección,
La trasformación, la salvación.
Jesús el maestro, Jesús en el discípulo.
Jesús el hombre, Jesús el divino,
Jesús el hermano, Jesús el amigo,
Jesús el mandato; de Jesús el milagro.
Jesús en el campo, en la siembra, en el templo,
El la ciudad, en el mar, en la siega, en el desierto,
En la rivera, en la cena, en la pascua, y el la predica.
Jesús en el principio, en la segunda venida,
En el juicio final, en la eternidad.
Jesús en la Biblia, Jesús en la vida;
Jesús antes, y Jesús en la actualidad.
Te digo el nombre que es sobre todo nombre: ¡JESUS!
¿Quieres que te lo repita?
ARBOL CAIDO.
Del árbol caído, muchos hacen leña.
Algunos miran, atisban…
Le hecha lenguas de fuego,
Prenden candela,
Atiza una mano larga.
Le tiran piedra sobre piedra
Árbol caído le dan sin pena.
Árbol caído arde como en hoguera,
Y unas lenguas llevan la noticia,
Para que vengan todos
A hacerle más leña,
Y lo vean, consumirse de a pocos.
Queman su tallo, sus brazos,
Sus ramas, sus raíces, su semilla.
Árbol caído…prendido…
Lo dejan en ceniza.
Árbol caído. Arremetido.
A esto Job dijo:
“Palabreros amigos míos; a Dios lloran mis ojos”. (Job 16: 20)